10 de diciembre de 2014

Alas Enveneadas


Él no creía que los ángeles caídos fueran buenos.
Creía que si caían, era por una razón.
Era porque eran orgullosos, aunque les hicieran creer que “orgullo” era lo mismo que “dignidad”.
Era porque eran unos avariciosos, y bien lo demostraba el hecho de que hubieran codiciado el Reino de los Cielos.
Era porque eran unos egoístas, y sólo podían pensar en sus deseos avaros.
Era porque eran unos mentirosos, aunque sus labios y sus buenas palabras lo supieran ocultar muy bien.
Era porque eran unos ladrones: ladrones de gloria, a sus manos ya vana; ladrones de almas, ladrones de mentes.
Era porque eran unos manipuladores, la tentación y persuasión personificadas; y las cosas malas, en su boca, sabían buenas.
Era porque eran unos golosos: hambre de poder, sed de venganza.
Era porque eran unos envidiosos, y los celos, la ira y el rencor contra el Señor los consumía profundamente, pero sus sonrisas de falsa paciencia a él no lo engañaban.
Era porque eran unos vanidosos; aun y no tener nada, creían tenerlo todo.
Era porque eran unos asesinos, y sus alas envenenadas goteaban sangre en cada paso que allá daban.
SUNSHINE.

2 comentarios: